Señales del corazón roto ¿Infarto o soponcio?

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La frase «se me ha roto el corazón» no es tan poética como parece. Una ruptura, la muerte de la pareja o un disgusto grave pueden ponernos al borde de un ataque cardiaco. Por suerte, de carácter leve.

Está comprobado: recibir una mala noticia, como la inesperada muerte de un familiar, o sufrir un severo disgusto, como tener una fuerte discusión con una vecina, puede debilitar de forma grave el corazón y hacernos sufrir lo que popularmente se denomina síndrome del corazón roto: un fallo cardiaco que tiene los mismos síntomas que el infarto de miocardio pero sin sus graves consecuencias.

Como sucede con muchas enfermedades que se han descrito recientemente, la miocardiopatía por estrés es una patología aún poco conocida. El síndrome de disfunción apical transitoria o miocardiopatía por estrés tipo Tako-Tsubo fue descrito por primera vez en los años 90 en Japón. Se le denominó Tako-Tsubo porque así se llama una vasija, abombada y con el cuello estrecho, usada tradicionalmente entre los pescadores nipones para atrapar pulpos.

La enfermedad se caracteriza por cursar de forma similar a un infarto de miocardio, con una debilidad cardiaca transitoria, en la cual la parte del corazón afectada (el ventrículo izquierdo) adquiere una forma similar a la de la vasija. Se produce en personas sin estrechamiento de las arterias coronarias y su pronóstico es generalmente benigno, con una mortalidad intrahospitalaria inferior al 5 por ciento, pero pueden producirse complicaciones graves en uno de cada cinco casos. Sin embargo, casi todos los enfermos se recuperan completamente de la debilidad cardíaca tras unas semanas.

En el 90 por ciento de los casos, esta enfermedad viene provocada por un estrés muy fuerte y súbito. Algunos estudios apuntan que ese desmesurado estrés produce la liberación repentina de grandes dosis de catecolaminas, unas sustancias similares a la adrenalina que, a dosis muy altas, tienen un efecto tóxico sobre el corazón. De hecho, síntomas similares a los que tienen estos enfermos se han descrito en pacientes que han sufrido sobredosis accidentales de adrenalina.

Básicamente, la adrenalina y otras catecolaminas son sustancias que producen respuestas en nuestro cuerpo que están diseñadas para permitirnos escapar a los depredadores como la dilatación de las pupilas, el aumento de la frecuencia respiratoria, el estrechamiento de los vasos periféricos, la sudoración o el aumento de la presión arterial. En el corazón, esto se traduce en un aumento de la frecuencia cardiaca y en una contracción del corazón más fuerte de lo habitual. El problema es que dosis elevadas de estas sustancias provocan un daño en el músculo cardiaco, que, por fortuna, lo normal es que sea transitorio.

Desde que se describió la miocardiopatía por estrés se está viendo que no es una entidad tan rara como se creía inicialmente. Se calcula que en torno al 2 por ciento de los pacientes que presentan un ataque al corazón padece esta patología. Aunque no suelen presentarse secuelas, en hasta uno de cada diez enfermos se producen recurrencias, generalmente con nuevos episodios de estrés, sobre todo si son muy fuertes y bruscos. El síntoma más habitual es un dolor torácico similar al que presentan los pacientes con infarto, aunque también puede debutar con otras molestias como la falta de aire, la pérdida del conocimiento y, en casos extremos, la parada cardiaca.

Con estos síntomas en la mano, cuando alguien le diga que ha sufrido «un susto de muerte» o que la novia le ha «partido el corazón», puede que la frase sea de lo más literal. A raíz de un reciente caso, España ha sido el primer país del mundo donde se ha descrito el síndrome de muerte súbita tras detención policial, que podría ser, con toda seguridad, una variante de la miocardiopatía por estrés.

Como los pacientes que sufren un Tako-Tsubo padecen unos síntomas similares a los del infarto de miocardio y, además, las alteraciones que se producen en el electrocardiograma y en la ecografía de corazón son parecidas a las de los pacientes con infartos agudos de miocardio, con frecuencia se puede producir un diagnóstico inicial equivocado.

La clave para un diagnóstico correcto suele ser el antecedente de un fuerte y repentino estrés y la ausencia, por lo general, de los factores de riesgo cardiovascular clásicos: tabaquismo, hipertensión arterial, hiperlipemia y diabetes. Respecto al tratamiento, al ser una patología recientemente descrita, no existe mucha información de su utilidad y eficacia. Lo que más se utiliza son fármacos que bloquean la acción de la adrenalina y de otras sustancias similares, los betabloqueantes. En cualquier caso, el curso de la enfermedad suele ser benigno, con una recuperación rápida y completa en la mayoría de los pacientes. Y una vez producida esta recuperación completa no es necesario tomar ningún tratamiento farmacológico y lo único que se recomienda es que los pacientes intenten evitar, en la medida de lo posible, situaciones de gran estrés súbito en el futuro. Pero, por desgracia, es fácil decirlo pero no suele ser algo que podamos prever.

Mujer, posmenopáusica… y sana

El paciente estándar sería una mujer posmenopáusica de entre 60 y 75 años, con pocos o ningún factor de riesgo cardiovascular (es decir, no fumadora, con colesterol, tensión y azúcar normales) y que sufre un episodio de gran estrés (psíquico o físico). Los estreses psicológicos más frecuentemente asociados a este cuadro son la muerte de un familiar, el diagnóstico de una enfermedad grave, los cada vez más frecuentes problemas económicos (incluyendo la pérdida del empleo y las pérdidas relacionadas con el juego), el miedo (robo a mano armada, hablar en público), la ira (discusiones con el cónyuge), los conflictos en las relaciones matrimoniales (separaciones, divorcios) y los problemas financieros. Los estreses físicos incluyen enfermedades agudas como el ictus, los ataques de asma y tratamientos como las cirugías o la quimioterapia. Aunque se ha investigado mucho sobre el tema, se desconoce por qué es tan frecuente entre las mujeres. Pero, por suerte, se recuperan completamente en 3 o 4 días y no sufren ningún tipo de secuela.

Autor

martinez-sellesDr. Manuel Martínez-Sellés

Jefe de la Sección de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología.

Artículo publicado originalmente en el número 109 de la revista ‘Salud & Corazón’.

¿Por qué celebramos el Día Mundial contra el Cáncer de Pulmón?

 

MR & PR

Con el objetivo de informar y sensibilizar a la población sobre la importancia de la prevención del consumo de cigarrillos, cada 17 de noviembre, se celebra el Día Internacional del Cáncer de Pulmón. Con esta celebración se busca destinar mayores recursos a la investigación y atención del cáncer de pulmón, el tumor más común y mortal en todo el mundo.

A nivel mundial el 85% de los pacientes fallecen, debido a que se diagnostican tardíamente. Según lo explica la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), “el cáncer de pulmón es el tumor con más alta incidencia y el que provoca el mayor número de muertes en el mundo, observándose en estas últimas décadas un claro incremento en mujeres y en no fumadores. En su prevención es fundamental el cese del tabaquismo como principal método, por ser el tabaco el agente causal más importante”

Abandonar el cigarrillo es la única forma de evitar una enfermedad que, en la mayor parte los casos, acaba con la vida de los que la sufren. Es por ello que los médicos están comprometidos a ofrecer toda su ayuda a los fumadores que están motivados para dejar su hábito. La reducción del riesgo de padecer este tumor en fumadores se hace patente a los cinco años del abandono del tabaco, disminuyendo progresivamente ese riesgo a lo largo del tiempo de abstinencia.

Hay que tener en cuenta, que la exposición al humo del cigarrillo no se da solamente en fumadores, ya que son muchas las personas (fumadores pasivos) que inhalan el humo del tabaco no habiendo elegido fumar, incluidos niños. Ahí es cuando la sociedad interviene para evitar el perjuicio que supone sobre la salud de la población, y se implantan legislaciones que promueven un ambiente sin humo.

 

Escrito por http://www.vemesanjuan.com.ar

Redacción Web

¿Deberían Preocuparnos las ondas de radiofrecuencia que desprenden los teléfonos móviles?

 

Chica usando celular con dolor de cabeza.

Nos despertamos con él, nos comunicamos a través de él y trabajamos con él. A veces, nos desvelamos en mitad de la noche para consultarlo. Y si lo perdemos nos invade la histeria.

El mundo actual es inimaginable sin el teléfono celular. Tanto es así que hoy muchos viven obsesionados con este aparato.

Pero, en los últimos años, con el aumento de los casos de cáncer -una de las principales causas de muerte en todo el mundo- han crecido las inquietudes en cuanto a las posibles vinculaciones entre nuestros inseparables celulares y el riesgo de desarrollar tumores malignos.

“En las últimas décadas se ha llevado a cabo un gran número de estudios para analizar si las ondas de radiofrecuencia (RF) ponen en riesgo nuestra salud”, le dice a BBC Mundo Emilie van Deventer, directora del Programa de Radiación del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“A medida que han ido apareciendo más ondas de RF en nuestras vidas, la pregunta por resolver es si existe algún efecto adverso por parte de celulares, estaciones base (torres de telefonía) o conexiones wifi a niveles de exposición ambiental”.

Van Deventer dice que las investigaciones también abarcan problemas de fertilidad e hipersensibilidad.

Pero, hasta ahora, la respuesta ha sido ambigua.

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“Existen riesgos potenciales a largo plazo especialmente vinculados a tumores en la cabeza y en el cuello”
Emilie van Deventer, OMS

“Riesgos potenciales”

Las ondas RF de los celulares son “una forma de energía electromagnética que se encuentra entre las ondas de radio FM y las microondas. Y son una forma de radiación no ionizante“, explica en su sitio web la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer (ACS, por sus siglas en inglés).

Según este organismo, esas ondas “no son lo suficientemente fuertes como para causar cáncer” pues, a diferencia de los tipos más potentes de radiación (ionizante), no pueden romper los enlaces químicos en el ADN.

Eso solo ocurriría, explican, a niveles “muy elevados”, como las de hornos microondas, aseguran.

Esta respuesta debería tranquilizarnos.

Sin embargo, el tema está siendo revisado. De hecho, Emilie van Deventer -autora de unas 50 publicaciones científicas sobre radiaciones no ionizantes- dice que la OMS lo está investigando de nuevo.

Si bien hay falta de evidencia, también es cierto que hay “riesgos potenciales a largo plazo” especialmente relacionados con tumores en la cabeza y en el cuello, cuenta la especialista.

Antena móvil en Sussex., Reino Unido
           Las estaciones móviles también desprenden energía electromagnética.

La ACS también aborda esta cuestión: “Cuanto más cerca esté la antena (del celular) a la cabeza (del usuario), se espera que mayor sea la exposición de la persona a la energía de la RF”, advierte.

La tasa de absorción específica y otros indicios

Es entonces cuando los tejidos de nuestro organismo pueden “absorber esa energía”, algo que los expertos en la materia llaman “tasa de absorción específica” (o SAR, por sus siglas en inglés).

Cada teléfono celular tiene su nivel de SAR que, a menudo, se puede encontrar en la página web del fabricante.

En Estados Unidos, el nivel máximo permitido es 1,6 vatios por kilogramo (W/Kg).

Sin embargo, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), en EE.UU., advierte que “comparar los valores de SAR entre teléfonos puede causar confusión”, pues esa información se basa en el funcionamiento del aparato a su potencia más elevada, y no al nivel de exposición en su uso normal.

Ondas de radiofrecuencia

Las ondas de radiofrecuencia de los celulares son de baja potencia, pero su repercusión en la salud preocupa a los científicos.

Pero también hay estudios que vinculan el uso del celular con el cáncer de piel y el cáncer testicular.

Para analizarlo, los investigadores utilizan dos tipos de estudios: de laboratorio (con animales) y en personas (comparando tasas de cáncer).

El problema, explica Van Deventer, es que “muchos tipos de cáncer no son detectables hasta muchos años después de las interacciones que causaron el tumor, y como el uso de los celulares no se popularizó hasta los 90, los estudios epidemiológicos solo pueden evaluar aquellos cánceres que se hicieron evidentes en periodos de tiempo más cortos”.

Hasta el momento, el estudio más grande que se ha llevado a cabo es Interphone, una investigación a gran escala que fue coordinada por la OMS a través de su Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) y en la que se analizaron datos de 13 países, entre ellos Reino Unido, Australia, Japón y Canadá.

El estudio analizó el uso del celular en más de 5.000 personas con tumores cerebrales y en otro grupo similar de personas sin tumores.

“No encontró vinculación entre el desarrollo de gliomas y meningiomas (tumores cerebrales) con el uso de teléfonos móviles por más de 10 años”, dice Van Deventer.

“Pero hay algunas indicaciones de un posible riesgo de gliomas entre el 10% de las personas que dijeron haber usado con más frecuencia sus celulares, aunque los investigadores concluyeron que los sesgos y errores le restan fuerza a estos resultados”, agrega la especialista.

Al final, IARC clasificó las radiofrecuencias electromagnéticas como “posibles carcinógenos para los humanos”, una categoría “que se utiliza cuando la relación causal se considera fiable pero las oportunidades, sesgos o confusiones no pueden gestionarse de forma razonable”, explica Van Deventer.

Esas limitaciones tienen que ver con nuestra dificultad para recordar la frecuencia con la que usamos el celular durante toda una década y también con el uso cambiante de los celulares con el tiempo, además de las complicaciones en el estudio de los cánceres cerebrales.

Pero la pregunta sigue estando sobre la mesa (y sobre el laboratorio) de científicos de todo el mundo.

La OMS espera publicar a fines de 2017 una “evaluación de riesgos oficial” sobre esta cuestión, cuenta Van Deventer.

También preocupa la especial vulnerabilidad de los niños, pues sus sistemas nerviosos están aún en formación.

Ya se realizó un estudio a gran escala sobre el tema (como CEFALO) y hay otro en marcha en Australia, Mobi-Kids, cuyos resultados se publicarán próximamente.

El estudio analizó el uso del celular en más de 5.000 personas con tumores cerebrales y en otro grupo similar de personas sin tumores.

“No encontró vinculación entre el desarrollo de gliomas y meningiomas (tumores cerebrales) con el uso de teléfonos móviles por más de 10 años”, dice Van Deventer.

“Pero hay algunas indicaciones de un posible riesgo de gliomas entre el 10% de las personas que dijeron haber usado con más frecuencia sus celulares, aunque los investigadores concluyeron que los sesgos y errores le restan fuerza a estos resultados”, agrega la especialista.

Al final, IARC clasificó las radiofrecuencias electromagnéticas como “posibles carcinógenos para los humanos”, una categoría “que se utiliza cuando la relación causal se considera fiable pero las oportunidades, sesgos o confusiones no pueden gestionarse de forma razonable”, explica Van Deventer.

Esas limitaciones tienen que ver con nuestra dificultad para recordar la frecuencia con la que usamos el celular durante toda una década y también con el uso cambiante de los celulares con el tiempo, además de las complicaciones en el estudio de los cánceres cerebrales.

Pero la pregunta sigue estando sobre la mesa (y sobre el laboratorio) de científicos de todo el mundo.

La OMS espera publicar a fines de 2017 una “evaluación de riesgos oficial” sobre esta cuestión, cuenta Van Deventer.

También preocupa la especial vulnerabilidad de los niños, pues sus sistemas nerviosos están aún en formación.

Ya se realizó un estudio a gran escala sobre el tema (como CEFALO) y hay otro en marcha en Australia, Mobi-Kids, cuyos resultados se publicarán próximamente.

Medidas de prevención

Mientras tanto, algunos sostienen que es mejor prevenir que curar.

En ese sentido, Van Deventer recomienda lo siguiente:

  • Usar elementos de “manos libres” para mantener los teléfonos lejos de nuestra cabeza
  • Limitar el número y duración de las llamadas
  • Usar el teléfono en zonas de buena recepción, pues esto hace que el celular trasmita con una potencia de salida reducida

Desde la American Cancer Society de EE.UU. recomiendan enviar más textos en lugar de hablar por teléfono y limitar el uso (de adultos y niños) del celular. Otra opción es optar por un teléfono con un valor de SAR reducido (menos niveles de ondas de RF).

Pero no todas las prevenciones son bienvenidas por la ciencia.

“El uso de protectores de celulares para absorber la energía de radiofrecuencia no está justificado y la efectividad de muchos aparatos comercializados con el fin de reducir la exposición no ha sido probada”, explica Van Deventer.

¿Qué es la Diabetes?

 

¿QUÉ ES LA DIABETES?

 diabetes
  • Hay 3 tipos principales de diabetes: diabetes mellitus tipo 1, tipo 2 y gestacional
  • Las personas con diabetes tipo 1 mueren si no tienen insulina
  • Las personas con diabetes tipo 2 pueden pasar muchos años sin diagnosticar
  • Una diabetes mal controlada causa graves complicaciones y muerte prematura
  • Para un control eficaz de la diabetes se necesita la colaboración entre la persona con diabetes y los profesionales sanitarios

 

¿QUÉ ES LA DIABETES?

La diabetes es una afección crónica que se desencadena cuando el organismo pierde su capacidad de producir suficiente insulina o de utilizarla con eficacia. 1  La insulina es una hormona que se fabrica en el páncreas y que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del organismo, en donde se convierte en energía para que funcionen los músculos y los tejidos. Como resultado, una persona con diabetes no absorbe la glucosa adecuadamente, de modo que ésta queda circulando en la sangre (hiperglucemia) y dañando los tejidos con el paso del tiempo. Este deterioro causa complicaciones para la salud potencialmente letales.

Hay tres tipos principales de diabetes:

  • diabetes tipo 1
  • diabetes tipo 2
  • diabetes mellitus gestacional (DMG)

 

DIABETES TIPO 1

La diabetes tipo 1 está causada por una reacción autoinmune, en la que el sistema de defensas del organismo ataca las células productoras de insulina del páncreas. Como resultado, el organismo deja de producir la insulina que necesita. La razón por la que esto sucede no se acaba de entender. La enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad, pero suele aparecer en niños o jóvenes adultos. Las personas con esta forma de diabetes necesitan inyecciones de insulina a diario con el fin de controlar sus niveles de glucosa en sangre. Sin insulina, una persona con diabetes tipo 1 morirá.

La diabetes tipo 1 suele desarrollarse repentinamente y podrían presentarse síntomas como:

  • sed anormal y sequedad de boca
  • micción frecuente
  • cansancio extremo/falta de energía
  • apetito constante
  • pérdida de peso repentina
  • lentitud en la curación de heridas
  • infecciones recurrentes
  • visión borrosa

Las personas con diabetes tipo 1 pueden llevar una vida normal y saludable mediante una combinación de terapia diaria de insulina, estrecha monitorización, dieta sana y ejercicio físico habitual.

El número de personas que desarrollan diabetes tipo 1 aumenta cada año. Las razones para que esto suceda siguen sin estar claras, pero podría deberse a los cambios de los factores de riesgo medioambiental, a circunstancias durante el desarrollo en el útero, a la alimentación durante las primeras etapas de la vida o a infecciones virales.

 

DIABETES TIPO 2

La diabetes tipo 2 es el tipo más común de diabetes. Suele aparecer en adultos, pero cada vez más hay más casos de niños y adolescentes. En la diabetes tipo 2, el organismo puede producir insulina pero, o bien no es suficiente, o el organismo no responde a sus efectos, provocando una acumulación de glucosa en la sangre.

Las personas con diabetes tipo 2 podrían pasar mucho tiempo sin saber de su enfermedad debido a que los síntomas podrían tardar años en aparecer o en reconocerse, tiempo durante el cual el organismo se va deteriorando debido al exceso de glucosa en sangre. A muchas personas se les diagnostica tan sólo cuando las complicaciones diabéticas se hacen patentes (ver Complicaciones diabéticas).

Aunque las razones para desarrollar diabetes tipo 2 aún no se conocen, hay varios factores de riesgo importantes. Éstos son:

  • obesidad
  • mala alimentación
  • falta de actividad física
  • edad avanzada
  • antecedentes familiares de diabetes
  • origen étnico
  • nutrición inadecuada durante el embarazo, que afecta al niño en desarrollo

En contraste con las personas con diabetes tipo 1, la mayoría de quienes tienen diabetes tipo 2 no suelen necesitar dosis diarias de insulina para sobrevivir. Sin embargo, para controlar la afección se podría recetar insulina unida a una medicación oral, una dieta sana y el aumento de la actividad física.

El número de personas con diabetes tipo 2 está en rápido aumento en todo el mundo. Este aumento va asociado al desarrollo económico, al envejecimiento de la población, al incremento de la urbanización, a los cambios de dieta, a la disminución de la actividad física y al cambio de otros patrones de estilo de vida. 2 

 

DIABETES MELLITUS GESTACIONAL

Se dice que una mujer tiene diabetes mellitus gestacional (DMG) cuando se le diagnostica diabetes por primera vez durante el embarazo. Cuando una mujer desarrolla diabetes durante el embarazo, suele presentarse en una etapa avanzada y surge debido a que el organismo no puede producir ni utilizar la suficiente insulina necesaria para la gestación.

Ya que la diabetes gestacional suele desarrollarse en una etapa avanzada de la gestación, el bebé ya está bien formado, aunque siga creciendo. El riesgo para el bebé es, por lo tanto, menor que los de cuyas madres tienen diabetes tipo 1 o tipo 2 antes del embarazo. Sin embargo, las mujeres con DMG también deben controlar sus niveles de glucemia a fin de minimizar los riesgos para el bebé. Esto normalmente se puede hacer mediante una dieta sana, aunque también podría ser necesario utilizar insulina o medicación oral.

La diabetes gestacional de la madre suele desaparecer tras el parto. Sin embargo, las mujeres que han tenido DMG corren un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 con el paso del tiempo. Los bebés nacidos de madres con DMG también corren un mayor riesgo de obesidad y de desarrollar diabetes tipo 2 en la edad adulta.

ALTERACIÓN DE LA TOLERANCIA A LA GLUCOSA Y ALTERACIÓN DE LA GLUCOSA EN AYUNAS

Se dice que las personas con altos niveles de glucemia, que no llegan a ser los de las personas con diabetes, tienen alteración de la tolerancia a la glucosa (ATG) o alteración de la glucosa en ayunas (AGA). La ATG se define como niveles altos de glucemia tras las comidas, mientras que la AGA se define como un alto nivel de glucemia tras un ayuno.

Las personas con ATG corren un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. No es sorprendente que la ATG comparta muchas características con la diabetes tipo 2 y vaya asociada a la obesidad, la edad avanzada y la incapacidad del organismo de utilizar la insulina que produce. Sin embargo, no todo el mundo con ATG llega a desarrollar diabetes tipo 2.

COMPLICACIONES DIABÉTICAS

Las personas con diabetes corren un mayor riesgo de desarrollar una serie de problemas graves de salud. Unos niveles permanentemente altos de glucemia pueden causar graves enfermedades, que afectarán al corazón y los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios. Además, las personas con diabetes también corren un mayor riesgo de desarrollar infecciones. En casi todos los países de ingresos altos, la diabetes es una de las principales causas de enfermedad cardiovascular, ceguera, insuficiencia renal y amputación de extremidades inferiores. Mantener los niveles de glucemia, de tensión arterial y de colesterol cercanos a lo normal puede ayudar a retrasar o prevenir las complicaciones diabéticas. Las personas con diabetes necesitan hacerse revisiones con regularidad para detectar posibles complicaciones.

ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

La enfermedad cardiovascular es la causa más común de muerte y discapacidad entre las personas con diabetes. Los tipos de enfermedad cardiovascular que acompañan a la diabetes son angina de pecho, infarto de miocardio (ataque al corazón), derrame cerebral, enfermedad arterial periférica e insuficiencia cardíaca congestiva. En personas con diabetes, la hipertensión, la hipercolesterolemia, la hiperglucemia y demás factores de riesgo contribuyen a que aumente el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

ENFERMEDAD RENAL

La enfermedad renal (nefropatía) es mucho más frecuente en personas con diabetes que en quienes no la tienen y la diabetes es una de las principales causas de enfermedad renal crónica. Esta enfermedad está causada por un deterioro de los pequeños vasos sanguíneos, que puede hacer que los riñones sean menos eficientes, o que lleguen a fallar por completo. Mantener los niveles de glucemia y tensión arterial dentro de lo normal puede reducir enormemente el riesgo de nefropatía.

ENFERMEDAD OCULAR

La mayoría de las personas con diabetes desarrollará alguna forma de enfermedad ocular (retinopatía), que puede dañar la vista o causar ceguera. Los niveles permanentemente altos de glucemia, unidos a la hipertensión y la hipercolesterolemia, son la principal causa de retinopatía. En la retinopatía, la red de vasos sanguíneos que riega la retina se puede bloquear y dañar, causando una pérdida de visión permanente. La retinopatía se puede controlar mediante revisiones oftalmológicas regulares y manteniendo los niveles de glucemia cercanos a lo normal.

LESIONES NERVIOSAS

Cuando la glucemia y la tensión arterial son demasiado altas, la diabetes puede dañar los nervios de todo el organismo (neuropatía). El resultado podría ser problemas de digestión y de continencia urinaria, impotencia y alteración de muchas otras funciones, pero las áreas afectadas con más frecuencia son las extremidades y, especialmente, los pies. Las lesiones nerviosas en estas áreas se llaman neuropatía periférica y pueden generar dolor, hormigueo y pérdida de sensación. La pérdida de sensibilidad es especialmente importante debido a que puede hacer que las lesiones pasen desapercibidas, provocando graves infecciones, pie diabético y amputaciones.

PIE DIABÉTICO

Las personas con diabetes podrían desarrollar una serie de distintos problemas del pie como resultado de las lesiones de los nervios y los vasos sanguíneos. Estos problemas pueden provocar fácilmente infecciones y úlceras que aumentan el riesgo de una persona de amputación. Las personas con diabetes corren un riesgo de amputación que podría llegar a ser más de 25 veces mayor que el de una persona sin diabetes. 3  Sin embargo, mediante un control integral, se podría prevenir un gran porcentaje de amputaciones de origen diabético. Incluso cuando se produce una amputación, se puede salvar la pierna restante y la vida de la persona mediante una buena atención y un buen seguimiento por parte de un equipo multidisciplinar del pie. 4  Las personas con diabetes deben examinarse los pies con regularidad.

Complicaciones durante el embarazo

Las mujeres con cualquier tipo de diabetes corren el riesgo de desarrollar durante el embarazo distintas complicaciones si no monitorizan y controlan estrechamente su afección. Las mujeres con diabetes tipo 1 necesitan más planificación y monitorización antes y durante el embarazo a fin de minimizar el riesgo de complicaciones. La hiperglucemia durante el embarazo puede provocar cambios en el feto que harán que aumente de peso (macrosomia) y que sobreproduzca insulina. Esto puede generar problemas durante el parto, lesiones para el niño y la madre y un descenso brusco de la glucemia (hipoglucemia) en el niño tras el nacimiento. Los niños que están expuestos durante un período prolongado a la hiperglucemia en el útero corren un mayor riesgo de desarrollar diabetes en el futuro.

OTRAS COMPLICACIONES

SALUD BUCODENTAL

Aunque tradicionalmente no se ha venido considerando como una complicación, la diabetes puede suponer una amenaza para la salud bucodental, por ejemplo, aumentando el riesgo de gingivitis (inflamación de las encías) en personas con un mal control glucémico. La gingivitis, a su vez, es causa principal de pérdida de dientes, y también podría aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

APNEA DEL SUEÑO

Investigaciones recientes demuestran la probabilidad de que exista una relación entre la diabetes tipo 2 y la apnea obstructiva del sueño (AOS), la forma más frecuente de trastorno respiratorio durante el sueño. Los cálculos sugieren que hasta un 40% de las personas con AOS tiene diabetes, pero la incidencia de nuevos casos de diabetes en personas con AOS se desconoce. 5  La AOS podría influir sobre el control glucémico de las personas con diabetes tipo 2.

INSULINA

La insulina es la hormona que fabrica el páncreas y que posibilita que la glucosa entre en las células del organismo, en donde se convierte en energía necesaria para la vida diaria. Las personas con diabetes tipo 1 no pueden sobrevivir sin insulina y necesitan inyecciones diarias. Las personas con diabetes tipo 2 o gestacional también podrían necesitar inyectarse insulina sumada a otro tipo de medicación.

Frederick Banting y Charles Best descubrieron la insulina en 1921 y dieron vida y esperanza a las personas con diabetes tipo 1. Se han logrado enormes avances en la investigación y el desarrollo, creando insulina humana mediante ingeniería genética. Hasta hace poco, la insulina se fabricaba a partir de páncreas de ganado vacuno y porcino. Sin embargo, en muchas partes del mundo, las personas con diabetes tipo 1 siguen sin tener acceso a la insulina, por lo que mueren poco tiempo después de desarrollar la enfermedad. 

Fuente: © 2015 International Diabetes Federation

Neumonía

Datos y cifras

  • La neumonía es responsable del 15% de todas las defunciones de menores de 5 años y se calcula que mató a unos 920 136 niños en 2015.
  • La neumonía puede estar causada por virus, bacterias u hongos.
  • La neumonía puede prevenirse mediante inmunización, una alimentación adecuada y mediante el control de factores ambientales.
  • La neumonía causada por bacterias puede tratarse con antibióticos, pero sólo un tercio de los niños que padecen neumonía reciben los antibióticos que necesitan.

La neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. Estos están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que —en las personas sanas— se llenan de aire al respirar. Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno.

La neumonía es la principal causa individual de mortalidad infantil en todo el mundo. Se calcula que la neumonía mató a unos 920 136 niños menores de 5 años en 2015, lo que supone el 15% de todas las defunciones de niños menores de 5 años en todo el mundo. La neumonía afecta a niños —y a sus familias— de todo el mundo, pero su prevalencia es mayor en el África subsahariana y Asia meridional. Pueden estar protegidos mediante intervenciones sencillas y tratados con medicación y cuidados de costo bajo y tecnología sencilla.

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Causas

Diversos agentes infecciosos —virus, bacterias y hongos— causan neumonía, siendo los más comunes los siguientes:

  • Streptococcus pneumoniae: la causa más común de neumonía bacteriana en niños;
  • Haemophilus influenzae de tipo b (Hib): la segunda causa más común de neumonía bacteriana;
  • El virus sincitial respiratorio es la causa más frecuente de neumomía vírica.
  • Pneumocystis jiroveci es una causa importante de neumonía en niños menores de seis meses con VIH/SIDA, responsable de al menos uno de cada cuatro fallecimientos de lactantes seropositivos al VIH.

Transmisión

La neumonía puede propagarse por diversas vías. Los virus y bacterias presentes comúnmente en la nariz o garganta de los niños, pueden infectar los pulmones al inhalarse. También pueden propagarse por vía aérea, en gotículas producidas en tosidos o estornudos. Además, la neumonía puede propagarse por medio de la sangre, sobre todo en el parto y en el período inmediatamente posterior. Se necesita investigar más sobre los diversos agentes patógenos que causan la neumonía y sobre sus modos de transmisión, ya que esta información es fundamental para el tratamiento y la prevención de la enfermedad.

Formas de presentación

Los síntomas de la neumonía vírica y los de la bacteriana son similares, si bien los de la neumonía vírica pueden ser más numerosos que los de la bacteriana.

En menores de 5 años con tos y/o dificultad para respirar, acompañadas o no de fiebre, la neumonía se diagnostica por la presencia de taquipnea (respiración rápida) o tiraje subcostal (depresión o retracción de la parte inferior del tórax durante la inspiración, cuando en las personas sanas el tórax se produce una expansión). Las sibilancias son más frecuentes en las infecciones víricas.

Los lactantes con afectación muy grave pueden ser incapaces de comer o beber, y pueden presentar pérdida de consciencia, hipotermia y convulsiones.

Factores de riesgo

La mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección mediante sus defensas naturales, pero los niños inmunodeprimidos presentan un mayor riesgo de contraer neumonía. El sistema inmunitario del niño puede debilitarse por malnutrición o desnutrición, sobre todo en lactantes no alimentados exclusivamente con leche materna.

La presencia previa de enfermedades como sarampión o infecciones de VIH asintomáticas también aumentan el riesgo de que un niño contraiga neumonía.

Los factores ambientales siguientes también aumentan la susceptibilidad de los niños a la neumonía:

  • la contaminación del aire interior ocasionada por el uso de biomasa (como leña o excrementos) como combustible para cocinar o calentar el hogar;
  • vivir en hogares hacinados;
  • el consumo de tabaco por los padres.

Tratamiento

La neumonía causada por bacterias puede tratarse con antibióticos. El antibiótico de elección es la amoxicilina en comprimidos dispersables. La mayoría de los casos de neumonía requieren antibióticos por vía oral los cuales suelen recetarse en centros de salud. Estos casos también pueden ser diagnosticados y tratados con antibióticos orales baratos a nivel comunitario por los trabajadores de salud comunitarios capacitados. Se recomienda la hospitalización solamente en los casos graves.

Prevención

La prevención de la neumonía infantil es un componente fundamental de toda estrategia para reducir la mortalidad infantil. La inmunización contra la Hib, neumococos, sarampión y tos ferina es la forma más eficaz de prevenir la neumonía.

Una nutrición adecuada es clave para mejorar las defensas naturales del niño, comenzando con la alimentación exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses de vida; además de prevenir eficazmente la neumonía, reduce la duración de la enfermedad.

También puede reducirse el número de niños que contraen neumonía corrigiendo factores ambientales como la contaminación del aire interior (por ejemplo, proporcionando cocinas de interior limpias a precios asequibles) y fomentando una higiene correcta en hogares hacinados.

A los niños infectados con el VIH se les administra el antibiótico cotrimoxazol diariamente para reducir el riesgo de que contraigan neumonía.

Costos económicos

Se calcula que el costo de tratar con antibióticos a todos los niños enfermos de neumonía en 66 de los “países de la cuenta regresiva para 2015 con respecto a la supervivencia materna, neonatal e infantil” es de US$ 109 millones al año. Esta cifra incluye los antibióticos en sí mismos y las pruebas necesarias para establecer el diagnóstico de neumonía.

Respuesta de la OMS

El Plan de Acción Mundial para la Prevención y el Control de la Neumonía (GAPP) de la OMS y el UNICEF tiene por objetivo acelerar el control de la neumonía combinando diversas intervenciones de protección, prevención y tratamiento de la enfermedad en los niños, con medidas como las siguientes:

  • protección de los niños de la neumonía, entre otras cosas promoviendo la lactancia natural exclusiva y el hábito de lavarse las manos y reduciendo la contaminación del aire en interiores;
  • prevención de la neumonía mediante la vacunación;
  • tratamiento de la neumonía, sobre todo procurando que todos los niños enfermos tengan acceso a una atención sanitaria correcta (dispensada por un agente de salud comunitario o bien en un centro de salud cuando la afección revista gravedad) y reciban los antibióticos y el oxígeno que necesitan para sanar.

Varios países, entre ellos Bangladesh, la India, Kenya, Uganda y Zambia, han elaborado planes distritales, estatales y nacionales para intensificar las medidas destinadas a combatir la neumonía y la diarrea. Muchos otros han integrado en sus estrategias nacionales de salud y supervivencia del niño medidas específicas contra la diarrea y la neumonía. Para muchos países, la agenda para después de los Objetivos de Desarrollo del Milenio ha incluido explícitamente como acción prioritaria el acabar con las muertes prevenibles por diarrea y neumonía.

El café retrasa el reloj biológico humano

Según un estudio publicado en la revista Science Translational Medicine, la cantidad de cafeína que contiene un café expreso doble induce a 40 minutos de retraso en el reloj biológico humano, según las conclusiones de la última investigación llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Colorado, en Boulder (EE.UU.) y el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge (Reino Unido).

Foto: Archivo

Los científicos partieron de la base del funcionamiento de nuestro reloj interno o reloj circadiano que sintoniza nuestro cuerpo con los ciclos de día y de noche para que el organismo indique cuándo hemos de dormir o cuándo hemos de estar despiertos para afrontar un nuevo día de trabajo. Este mecanismo tan útil, sin embargo, se ve alterado por culpa de señales externas como la exposición a una luz brillante antes de irnos a dormir o la utilización de dispositivos electrónicos en la cama.

¿De qué manera influye la cafeína en nosotros? Para descubrirlo, los investigadores contaron con la participación de 5 voluntarios a los que les fue administrada una pastilla diaria con la cafeína equivalente a dos cafés, tres horas antes de irse a dormir.

Tras esto, compararon el efecto en el organismo de esta cantidad de cafeína con el efecto de la luz intensa antes de dormir; los resultados del análisis a nivel celular de los voluntarios revelaron que la cafeína retrasó el reloj circadiano en 40 minutos (la mitad que la luz brillante).

“Este es el primer estudio que demuestra que la cafeína, la droga psicoactiva más consumida en el mundo, influye sobre el reloj circadiano humano. Además aporta nuevas e interesantes pruebas sobre los efectos de la cafeína en la fisiología humana”, afirmó Kenneth Wright, coautor del trabajo.

“Estos resultados indican que, administrada en el momento adecuado, la cafeína se puede utilizar para poner en hora el reloj”, expuso Kenneth Wright. Lo que equivaldría a que la cafeína no solo habría que tenerla en cuenta como herramienta para despertarnos o quitarnos el sueño, sino también para equilibrarlo.

Por el 7 noviembre, 2016