La Colitis

 

La colitis es la inflamación de la mucosa del colon (zona final del intestino grueso que se conecta con el recto) que se manifiesta con diarrea, heces acompañadas de sangre y dolor abdominalintenso. Puede ser de distintos tipos, dependiendo de su origen:

Colitis, Síntomas de colitis

  • Colitis ulcerosa. Es una enfermedad de tipo crónico que se caracteriza por la inflamación y presencia de heridas o úlceras en la pared interior del colon, y cuyos síntomas son diarrea con sangre, intenso dolor abdominal y fiebre. Su causa es desconocida en gran mayoría de los casos, aunque en algunos se ha establecido su origen hereditario. Puede comenzar a cualquier edad, pero generalmente ocurre entre los 15 y 30 años.

 

  • Colitis tóxica. Es una complicación grave de colitis ulcerosa en la que se daña la totalidad de la pared intestinal, lo cual provoca que los tejidos del colon pierdan fuerza (tono muscula) y se ensanchen en el transcurso de algunas horas o días.

 

  • Colitis asociada al uso de medicamentos. El consumo de vitamina C (ácido ascórbico), suplementos de hierro y antiinflamatorios no esteroideos como el ácido acetilsalicílico puede generar irritación en la mucosa del colon y, por ende, su inflamación. Sin embargo, es más común que este problema sea generado por el uso de antibióticos (colitis seudomembranosa o necrosante), ya que casi todos estos productos alteran el equilibrio entre las bacterias que se encuentran en el intestino, permitiendo la reproducción de microorganismos causantes de enfermedades como la bacteria Clostridium difficile.
  • Colitis hemorrágica. Es ocasionada por una variedad de bacteria, Escherichia coli, que infecta al intestino grueso y produce toxinas que causan diarrea con sangre, así como dolor abdominal intenso.
  • Colitis nerviosa. Puede aparecer cuando se viven situaciones de estrés y nerviosismo con frecuencia, debido a que estos trastornos emocionales producen contracciones en músculos del intestino grueso, aumento de sensibilidad ante la presencia de gas y movimientos del sistema digestivo. Todo esto en conjunto produce dolor abdominal tipo cólico y diarrea o estreñimiento.
  • Colitis granulomatosa. Se debe a raro padecimiento autoinmune (cuando el sistema de defensas del organismo ataca a sus propios tejidos) conocido como enfermedad de Crohn o enteritis regional; ocasiona diarrea, fiebre y sangrado rectal, y es tan similar a la colitis ulcerativa que puede ser difícil distinguirlas al hacer el diagnóstico. Aunque por lo regular afecta al íleon (parte donde se encuentran los intestinos grueso y delgado) puede involucrar a cualquier sitio del sistema digestivo, e incluso generar fatiga, dolores articulares y erupciones cutáneas.

Causas de colitis

  • El colon puede irritarse debido a alteraciones causadas por microorganismos que habitan en él de manera natural y participan en el proceso digestivo.
  • Algunos medicamentos lastiman la mucosa del intestino.
  • Consumo de grasas animales, leche y sus derivados, comidas picantes y azúcares también puede ocasionar notables desórdenes.
  • El funcionamiento intestinal es alterado por la presencia de parásitos como amebas (Entamoeba histolytica), bacterias (Campylobacter, Salmonella typhi, Shigella y Escherichia coli) y, con menor frecuencia, virus.
  • Mal manejo de estrés y nerviosismo son responsables de muchos trastornos digestivos.

 

Síntomas

  • Diarrea.
  • En casos raros hay estreñimiento.
  • Inflamación en el recto.
  • Dolor abdominal, acompañado de calambres, a causa de contracciones intestinales producidas por la inflamación.
  • Fiebre, fatiga, pérdida de apetito y peso.
  • Debilidad.
  • Gases intestinales.

 

Diagnóstico

  • El médico gastroenterólogo requiere el historial clínico del paciente y la práctica de un examen físico detallado.
  • Por lo general, se debe realizar un análisis de sangre para determinar el nivel de glóbulos blancos (encargados de defender al organismo de virus y bacterias), pues cuando éste es elevado revela la presencia de ciertos microorganismos en los intestinos.
  • Otra prueba habitual es el examen de heces, el cual sirve para reconocer la presencia de amebas o parásitos.
  • Uno de los métodos más eficaces para conocer la magnitud de los daños es la colonoscopía, estudio realizado mediante un tubo de fibra óptica (endoscopio) que se introduce por el recto y que permite captar imágenes del interior del colon. También permite obtener muestras de tejido que pueden ser analizadas en laboratorio.
  • Las radiografías de abdomen también son útiles, pues ayudan a apreciar el estado físico de la zona afectada.

Prevención

  • Se recomienda incrementar la ingesta de frutas, verduras, cereales integrales (con cascarilla) hortalizas y té verde, ya que mantienen en buenas condiciones al aparato digestivo.
  • Moderar el consumo de grasas, productos derivados de la leche e irritantes del aparato digestivo, como café, cigarro, picante y bebidas gaseosas.
  • Beber al menos 8 vasos de agua al día (2 litros) mejora el funcionamiento intestinal en forma notable.
  • Reducir los niveles de ansiedad y estrés evita la aparición de colitis nerviosa, por lo que las personas aprehensivas pueden recurrir a técnicas de autorrelajación, practica deportiva constante y uso de tranquilizantes naturales e infusiones de hierbas.
  • No ingerir alimentos en la calle o lugares con higiene deficiente, a fin de evitar el contagio de bacterias y parásitos perjudiciales.
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La prevención de Riesgos Para Conductores de Ambulancia

Hay miles de vehículos viajando en nuestras rutas cada día. Aparte de ellos hay varios  tipos de ambulancias respondiendo a cientos de miles de llamadas.

En el conductor de Ambulancia recae una tremenda responsabilidad. Las  ambulancias están diseñados para llevar con seguridad el personal y el equipamiento a la escena de una emergencia y para transportar la preciosa carga humana necesitada de cuidado médico a un centro asistencial.

Bajo condiciones de emergencia, el conductor  debe asumir la responsabilidad, por la seguridad, y el manejo eficaz para llegar a su destino. Alrededor del mundo, el valor de los programas de entrenamiento para Conductores de ambulancias ha sido largamente reconocido. Durante los últimos años los Programas de Conducción Segura de Ambulancias, han resultado evidentes como consecuencia de los choques en los que se encontraron involucrados.

El resultado de estos accidentes se ha traducido en serias lesiones, muertes y juicios entre los miembros de la comunidad, los propietarios de los servicios de emergencias tanto privado como gubernamentales y los conductores  de este tipo de vehículos, así como también el enorme gasto en reparaciones de los vehículos siniestrados.  Se han realizado serios intentos para identificar las causas de dichos choques y aislar las variables más comunes.

Algunos choques son producto de malas maniobras y falta de experiencia de los conductores de las ambulancias como también de los conductores de vehículos particulares. Las pobres condiciones de las rutas como para conducir en ellas ambulancias. De todas maneras, la gran esperanza para reducir el número de dichos accidentes parte de proporcionar al conductor de ambulancia  los mejores conocimientos respecto de su vehículo así como de las responsabilidades que acompañan a la operación del mismo.

Las ambulancias  son diseñados para una misión específica y las operaciones de emergencia generan stress tanto en el conductor como en el vehículo mismo.  Algunos aspectos inherentes a la construcción del vehículo como el diseño, el estilo, las medidas, la potencia y la distribución del peso limitan los usos del mismo.

ALGUNOS OBJETIVOS A CONSIDERAR:

*Las prioridades que debe respetar el conductor de un vehículo de   emergencia cuando responde con luces y sirenas una situación de emergencia.
*Los  aspectos humanos que influencian sobre su personalidad al conducir.
*Los  componentes del sistema de conducción de emergencia.
*Saber los  componentes mecánicos de su vehículo.

RESPONSABILIDAD DEL CONDUCTOR

Conducir una ambulancia durante la respuesta a una emergencia es peligroso. La conducción efectiva bajo esas condiciones requiere de una persona madura que se encuentre alerta y haya adquirido hábitos de conducción segura. Para ayudar a ilustrar sobre el tipo de responsabilidad, que tiene un conductor cuando maneja, se debe pensar que el conductor es la prioridad número uno. Porque si tiene un accidente, todos tendrán un accidente. Sin el conductor, nadie podrá ser ayudado.

RESPONDIENDO A UNA EMERGENCIA

Cuando suena la alarma y el conductor es despachado a una emergencia, una serie de ideas corren rápido por su mente. Cuando se aproxime a la ambulancia, revise ambos costados y compruebe que los compartimentos se encuentren cerrados. El uso de los cinturones de seguridad tanto para el conductor como para los acompañantes, la ruta que deberá pensar para llegar a su objetivo, en forma segura y rápida, el uso de los sistemas de radiocomunicación, son situaciones que debe manejar en cosa de minutos. Sumado a esto, el uso de balizas y sirena, lo cual le da cierta inmunidad entre comillas, respecto a los demás conductores que conducirán junto a él en las transitadas calles. Hará que la capacidad de concentración se vea disminuida si no tiene un método sistemático y seguro de responder a una emergencia.

CINTURONES DE SEGURIDAD

Hay que enfatizar en este punto la importancia de la utilización de los Cinturones de Seguridad por parte del conductor y equipo médico , como así también por parte de los ocupantes ocasionales de la ambulancia.

Hay muchos mitos circulando acerca de los supuestos beneficios y supuestos peligros de la utilización de los cinturones de seguridad. Lo que no podemos refutar son los hechos: los cinturones de seguridad salvan vidas y reducen daños. Por otra parte mantiene al conductor detrás del volante permitiéndole mantener el control ante una eventual maniobra evasiva o por si hay una colisión.

Hoy en día se recomienda la capacitación como una herramienta de productividad y de desarrollo empresarial que no se pone en duda, la formación de un conductor de vehículo de emergencia como corresponde, puede evitar pérdidas de vidas humanas y patrimoniales importantes.-

 

Conociendo a profundidad las enfermedades urinarias en los niños

La importancia de las infecciones del tracto urinario en el contexto de la práctica pediátrica se basa en los siguientes aspectos:constituye una causa frecuente de morbilidad y su diagnóstico sirve de alerta para la detección a corto plazo de malformaciones del tracto urinario en la edad adulta, incluyendo hipertensión arterial e insuficiencia renal.

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La prevalencia exacta de la infección urinaria es difícil de establecer, debido básicamente a la dificultad para precisar el diagnóstico en edades tempranas de la vida. A diferencia de otras edades, en menores de 2 años, la sintomatología asociada a este tipo de infecciones es muy variada y la confirmación de la infección por urocultivo es compleja.

Se estima que la prevalencia de la infección del tracto urinario varía según algunos factores incluyendo edad y sexo.
En la etapa neonatal se considera que la prevalencia en varones oscila entre 1 y 3%, mientras que en las hembras es de 0,4 a 2%. Posteriormente, la prevalencia se incrementa progresivamente en el sexo femenino y en este sentido, se tiene que en lactantes varones se ubica entre 0,5 y 1%, mientras que en las hembras llega a 3%.

En pacientes mayores de 2 años (preescolares y escolares) la infección es muy rara en el varón, alcanzando 5% en las hembras.

Clásicamente la infección urinaria ha sido clasificada en alta (pielonefritis) o baja (cistitis, uretritis). Sin embargo, hay que tomar en consideración que a menor edad hay mayor dificultad para lograr esta diferenciación.

Por otro lado, la infección urinaria también se puede dividir en infección complicada y no complicada, dependiendo si existe o no, integridad del tracto urinario.

En cuanto a su diagnóstico, las manifestaciones clínicas varían significativamente según la edad.

En pacientes menores de 2 años los síntomas son muy inespecíficos y en ocasiones, sobre todo en neonatos, pueden ser sugestivos de sepsis, la cual es una enfermedad grave. Ocurre cuando el cuerpo tiene una abrumadora respuesta inmunitaria a una infección bacteriana.

Las sustancias químicas liberadas a la sangre para combatir la infección desencadenan una inflamación generalizada, lo que conduce a la formación de coágulos de sangre y la filtración de vasos sanguíneos. Esto causa un pobre flujo sanguíneo, lo que priva a los órganos de nutrientes y oxígeno. En los casos más serios, uno o más órganos puede fallar. En el peor de los casos, la presión arterial baja y el corazón se debilita, lo que lleva a un shock séptico o bien ser sugestivos de infección de otros órganos o sistemas, como infección del tracto gastrointestinal.

En algunas oportunidades puede presentarse como fiebre prolongada sin foco aparente o puede existir exclusivamente falta de progreso en peso, inclusive en ausencia de fiebre.

¿Cuáles son las pruebas de laboratorio para enfermedades urinarias?

En primer lugar el Examen de Orina, el cual es el análisis de una muestra de orina obtenidas en condiciones adecuadas, es muy contributorio para la orientación del diagnóstico, pero, la ausencia de hallazgos positivos en el sedimento urinario, no descarta definitivamente la infección urinaria.

En la cual se pueden determinar presencia de leucocitos (glóbulos blancos) en la orina”, bacteriuria, bacterias en la orina. Es decir, cuando el número de bacterias es superior a 100.000 por ml. de orina, lo cual representa una carga bacteriana superior a la justificable por mera contaminación de la uretra anterior, por lo que debe sospecharse infección. Y el examen de orina mejorado (que combina el recuento celular con hemocitómetro y el análisis microscópico.

Por otro lado, existe otro análisis denominado el Urocultivo, o la recolección en pacientes menores de 2 años (que no controlan esfínteres), el método de elección es por punción suprapúbica o por cateterización vesical.

Para la correcta interpretación del resultado del urocultivo en menores de 2 años, debe tomarse en consideración fundamentalmente la técnica de recolección de la muestra, el contaje de colonias y el microorganismo aislado.

Tratamiento

Los criterios de tratamiento ambulatorio son los siguientes:
– Edad mayor de 6 meses
– Ausencia de signos de sepsis
– Ausencia de signos de deshidratación
– Ausencia de anormalidades urológicas subyacentes
– Confiabilidad en el cumplimiento de tratamiento

La selección del antibiótico empírico inicial dependerá de varios factores, entre los que se encuentra el patrón de resistencia local de los microorganismos involucrados. Según datos del Servicio de Microbiología del Hospital de Niños J.M. de los Ríos de Caracas, en el primer semestre del año 2000, el porcentaje de resistencia de la Escherichia coli de pacientes de consulta externa no especializada, evidencia valores entre 25 y 40% para antibióticos del grupo de las aminopenicilinas, sulfas y cefalosporinas de 1ª generación.

Lo cual implica que, como tratamiento empírico inicial no son adecuados, exceptuando si se comprueba sensibilidad por antibiograma. Dentro de las opciones terapéuticas orales para manejo empírico inicial, las cefalosporinas de 3ª generación (ceftibuten y cefixime) han demostrado tener bajo porcentaje de resistencia para dichos gérmenes, seguido de las cefalosporinas de 2ª generación y ciprofloxacina (aún cuando esta última solo debe usarse cuando no existe otra opción, ya que no ha sido aprobada en pediatría).

La vía de administración del tratamiento antibiótico, dependerá primordialmente de las condiciones del paciente. En algunos casos pudiera iniciarse tratamiento parenteral ambulatorio, en las primeras 48-72 horas y luego continuar con tratamiento oral. Dentro de las opciones parenterales es preferible esquemas de una vez al día, tanto de ceftriaxone como de aminoglicósidos.

La duración promedio del tratamiento antibiótico oscila entre 7-10 días.

Contenido redactado a partir de varias fuentes consultadas
Por: Julio C. Alcubilla B./ Noticias 24

El origen del párkinson

Una investigación encuentra un vínculo entre la enfermedad de Parkinson y el intestino.

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Se trata de la primera vez que los científicos encuentran una asociación entre las bacterias del intestino y el párkinson. El estudio, desarrollado por investigadores del Instituto de Tecnología de California (EE.UU.) exponen que este hallazgo podría llevar a nuevas terapias de tratamiento para una de las enfermedades neurodegenerativas más comunes en el planeta, el párkinson.

Se había teorizado que el origen de la enfermedad de Parkinson podría encontrarse en el intestino y de ahí pasar al cerebro, pero nadie había conseguido pruebas certeras de este extraño proceso. Hasta ahora. En el análisis de la microbiota intestinal a pacientes humanos, los investigadores observaron que estos poseen una flora intestinal alterada, problemas gastrointestinales y alteraciones como el estreñimiento, derivando todo ello en contratiempos motores.

Se especulaba con que al párkinson nacía en en las tripas y posteriormente se movía la cerebro, pero no habria prueba de ellos.

Los expertos realizaron experimentos con roedores genéticamente predispuestos a la enfermedad, descubriendo que el microbioma representaba una etapa clave para el deterioro motor típico de este trastornos neurodegenerativos, esto es, relacionado con los trastornos del movimiento asociados al párkinson (temblores, rigidez muscular, deterioro al caminar.

Además, en los ratones, el tratamiento con antibióticos redujo el déficit motor y las características moleculares de la patología; sin embargo, el trasplante de microbios fecales no hizo sino acrecentar sus síntomas.

“Por primera vez hemos descubierto un vínculo entre el microbioma intestinal y el párkinson. El descubrimiento de que los cambios en el microbioma pueden estar involucrados en la enfermedad de Parkinson es un cambio de paradigma y abre nuevas posibilidades para el tratamiento de los pacientes”, aclara Sarkis Mazmanian, coautor del trabajo.

Según los investigadores, “la identificación de especies microbianas o metabolitos alterados en la enfermedad de párkinson puede servir como biomarcador o incluso diana de posibles fármacos”.

 

El estudio ha sido publicado en la revista Cell.

 

¿Por qué nos volvemos agresivos en el coche?

Las personas más narcisistas y competitivas tienden a perder más habitualmente los estribos cuando van en coche, aun por incidentes sin importancia.

 

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Muchos conductores han experimentado alguna vez lo que se conoce como síndrome de ira al volante. Cuando sufren un percance en el coche, aunque sea leve, como un atasco o un pequeño roce, manifiestan una sensación de rabia progresiva que les puede llevar a perder el control. La violencia que a veces despliegan sus protagonistas, desde insultos hasta agresiones físicas, les sorprende incluso a ellos, pues a menudo se trata de individuos pacíficos que nunca pierden los nervios de esa manera. Pero ¿por qué les ocurre cuando conducen?

Hay ciertos rasgos de la personalidad que se ven acentuados por el estrés que produce el tráfico. La Universidad de Temple, en Filadelfia, llevó a cabo una investigación que mostraba que ciertos individuos eran más propensos a sufrir este tipo de ataques. Según parece, aquellos con tendencia a la competitividad y a exhibir su estatus pierden los papeles con más facilidad. Sucede lo mismo con los más narcisista, que tienden a saltarse las normas comunes porque se creen por encima de los demás y tienen poca paciencia con los errores ajenos.

El mismo estudio encontró que los hombres suelen ser más agresivos. Además, la gente se siente menos observada en su coche y puede así gritar e insultar sin sufrir la censura pública. Asimismo, es más fácil perder la empatía porque resulta sencillo deshumanizar a los otros conductores.

 

 

Señales del corazón roto ¿Infarto o soponcio?

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La frase «se me ha roto el corazón» no es tan poética como parece. Una ruptura, la muerte de la pareja o un disgusto grave pueden ponernos al borde de un ataque cardiaco. Por suerte, de carácter leve.

Está comprobado: recibir una mala noticia, como la inesperada muerte de un familiar, o sufrir un severo disgusto, como tener una fuerte discusión con una vecina, puede debilitar de forma grave el corazón y hacernos sufrir lo que popularmente se denomina síndrome del corazón roto: un fallo cardiaco que tiene los mismos síntomas que el infarto de miocardio pero sin sus graves consecuencias.

Como sucede con muchas enfermedades que se han descrito recientemente, la miocardiopatía por estrés es una patología aún poco conocida. El síndrome de disfunción apical transitoria o miocardiopatía por estrés tipo Tako-Tsubo fue descrito por primera vez en los años 90 en Japón. Se le denominó Tako-Tsubo porque así se llama una vasija, abombada y con el cuello estrecho, usada tradicionalmente entre los pescadores nipones para atrapar pulpos.

La enfermedad se caracteriza por cursar de forma similar a un infarto de miocardio, con una debilidad cardiaca transitoria, en la cual la parte del corazón afectada (el ventrículo izquierdo) adquiere una forma similar a la de la vasija. Se produce en personas sin estrechamiento de las arterias coronarias y su pronóstico es generalmente benigno, con una mortalidad intrahospitalaria inferior al 5 por ciento, pero pueden producirse complicaciones graves en uno de cada cinco casos. Sin embargo, casi todos los enfermos se recuperan completamente de la debilidad cardíaca tras unas semanas.

En el 90 por ciento de los casos, esta enfermedad viene provocada por un estrés muy fuerte y súbito. Algunos estudios apuntan que ese desmesurado estrés produce la liberación repentina de grandes dosis de catecolaminas, unas sustancias similares a la adrenalina que, a dosis muy altas, tienen un efecto tóxico sobre el corazón. De hecho, síntomas similares a los que tienen estos enfermos se han descrito en pacientes que han sufrido sobredosis accidentales de adrenalina.

Básicamente, la adrenalina y otras catecolaminas son sustancias que producen respuestas en nuestro cuerpo que están diseñadas para permitirnos escapar a los depredadores como la dilatación de las pupilas, el aumento de la frecuencia respiratoria, el estrechamiento de los vasos periféricos, la sudoración o el aumento de la presión arterial. En el corazón, esto se traduce en un aumento de la frecuencia cardiaca y en una contracción del corazón más fuerte de lo habitual. El problema es que dosis elevadas de estas sustancias provocan un daño en el músculo cardiaco, que, por fortuna, lo normal es que sea transitorio.

Desde que se describió la miocardiopatía por estrés se está viendo que no es una entidad tan rara como se creía inicialmente. Se calcula que en torno al 2 por ciento de los pacientes que presentan un ataque al corazón padece esta patología. Aunque no suelen presentarse secuelas, en hasta uno de cada diez enfermos se producen recurrencias, generalmente con nuevos episodios de estrés, sobre todo si son muy fuertes y bruscos. El síntoma más habitual es un dolor torácico similar al que presentan los pacientes con infarto, aunque también puede debutar con otras molestias como la falta de aire, la pérdida del conocimiento y, en casos extremos, la parada cardiaca.

Con estos síntomas en la mano, cuando alguien le diga que ha sufrido «un susto de muerte» o que la novia le ha «partido el corazón», puede que la frase sea de lo más literal. A raíz de un reciente caso, España ha sido el primer país del mundo donde se ha descrito el síndrome de muerte súbita tras detención policial, que podría ser, con toda seguridad, una variante de la miocardiopatía por estrés.

Como los pacientes que sufren un Tako-Tsubo padecen unos síntomas similares a los del infarto de miocardio y, además, las alteraciones que se producen en el electrocardiograma y en la ecografía de corazón son parecidas a las de los pacientes con infartos agudos de miocardio, con frecuencia se puede producir un diagnóstico inicial equivocado.

La clave para un diagnóstico correcto suele ser el antecedente de un fuerte y repentino estrés y la ausencia, por lo general, de los factores de riesgo cardiovascular clásicos: tabaquismo, hipertensión arterial, hiperlipemia y diabetes. Respecto al tratamiento, al ser una patología recientemente descrita, no existe mucha información de su utilidad y eficacia. Lo que más se utiliza son fármacos que bloquean la acción de la adrenalina y de otras sustancias similares, los betabloqueantes. En cualquier caso, el curso de la enfermedad suele ser benigno, con una recuperación rápida y completa en la mayoría de los pacientes. Y una vez producida esta recuperación completa no es necesario tomar ningún tratamiento farmacológico y lo único que se recomienda es que los pacientes intenten evitar, en la medida de lo posible, situaciones de gran estrés súbito en el futuro. Pero, por desgracia, es fácil decirlo pero no suele ser algo que podamos prever.

Mujer, posmenopáusica… y sana

El paciente estándar sería una mujer posmenopáusica de entre 60 y 75 años, con pocos o ningún factor de riesgo cardiovascular (es decir, no fumadora, con colesterol, tensión y azúcar normales) y que sufre un episodio de gran estrés (psíquico o físico). Los estreses psicológicos más frecuentemente asociados a este cuadro son la muerte de un familiar, el diagnóstico de una enfermedad grave, los cada vez más frecuentes problemas económicos (incluyendo la pérdida del empleo y las pérdidas relacionadas con el juego), el miedo (robo a mano armada, hablar en público), la ira (discusiones con el cónyuge), los conflictos en las relaciones matrimoniales (separaciones, divorcios) y los problemas financieros. Los estreses físicos incluyen enfermedades agudas como el ictus, los ataques de asma y tratamientos como las cirugías o la quimioterapia. Aunque se ha investigado mucho sobre el tema, se desconoce por qué es tan frecuente entre las mujeres. Pero, por suerte, se recuperan completamente en 3 o 4 días y no sufren ningún tipo de secuela.

Autor

martinez-sellesDr. Manuel Martínez-Sellés

Jefe de la Sección de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología.

Artículo publicado originalmente en el número 109 de la revista ‘Salud & Corazón’.